Hay un tema de conversación que surge en la sobremesa, en los colegios, en los estudios clínicos, y así, en la sociedad en general, en vista que los adultos no saben cómo responder ante un tipo de niños que están naciendo, unos pocos, desde la década de 1960, y en grandes números en la actualidad.
Se trata de los niños índigo, en relación a ese color que tienen en su aura, lo que se puede ver en fotografías con la cámara Kirlian, según un estudio sobre colores que hizo Nancy Ann Tappe en 1982, y que publicó en un libro titulado Understanding Your Life Through Color -Entendiendo tu vida a través del color-, y por raro que parezca, no es la primera vez que se clasifican las personalidades asociadas a un color específico, y lo que Nancy Ann describe de los niños índigo es muy acertado.
Son niños especiales, en cuanto a su gran capacidad de comprensión, con una gran una sabiduría que no es producto de la acumulación de información que puedan adquirir, sino que es como si hubieran tenido la experiencia de varias vidas, y así, habiendo aprendido de este proceso, lo que desconcierta, tanto a padres como a profesores, ya que, probablemente, no han tenido la experiencia previa de tratar con niños así.
Plantéense lo siguiente, si se encontraran con un niño que maneja temas que ustedes desconocen, ya es desconcertante, y si, además, les hace planteamientos ante los cuales no tienen respuesta, quedan perplejos, sin saber qué responder, ni cómo encontrar una respuesta.
Todo esto que suena maravilloso tiene sus bemoles, ya que estos niños pueden tener problemas en el colegio, al aburrirse en clase, al ser distraídos, por la misma razón, al decirle al profesor que hay una mejor forma de explicar la materia que está enseñando, causando la molestia de los profesores, aunque pueda tener razón, y lo mismo ocurre en el hogar, en donde pueden intervenir en las discusiones de sus padres, mostrándoles lo infantiles que son, sin hacerlo con agresión ni malas palabras, sino que, sencillamente, hablando pausadamente, con claridad, explicándoles como si él fuera un hermano mayor que busca enseñarle algo bien básico a sus hermanos menores, a los que les cuesta entender algo que ya debieran saber.
Es lo que le ocurría a Albert Einstein, tanto en el colegio como en la universidad, y de esta última lo querían expulsar tanto en Alemania como en Suiza, ya que estudió en ambos países, porque no iba muy seguido a clases, se distraía, mirando por la ventana como el sol pasaba a través de un prisma y la luz se curvaba, lo que molestaba a sus profesores, por no poner atención, pero cuando lo sacaban a la pizarra para dejarlo en vergüenza, resolvía ecuaciones que ningún compañero de clases podía, lo que hacía imposible que lograran echarlo de la universidad, ya que sus calificaciones eran excelentes.
Es por esta razón que se les suele diagnosticar como distraídos, hiperactivos, sin poner atención, malos alumnos, por lo que se busca medicarlos, y ahí cambian, no se distraen, cumplen con las actividades escolares, tal como el profesor lo solicita, son obedientes, en otras palabras, se transforman en zombis, que es lo que la educación formal busca, formatearlos, al igual que al disco duro de un computador, de allí lo que señaló Picasso, que los niños nacen creativos, hasta que entran al colegio.
Los padres necesitan ganarse el respeto de sus niños índigo, no es suficiente que les digan, tienes que hacerlo porque te lo digo yo que soy tu madre/padre. Ellos no entienden las órdenes jerárquicas, buscan el diálogo adulto, pausado, el entendimiento mutuo, con respeto y dignidad, como señala el Dr. Humberto Maturana, y es algo fundamental que lo entiendan los padres y profesores, de lo contrario, será un constante pasarlo mal con discusiones variadas, en las cuales los padres actuarán de manera infantil y el niño índigo usará argumentos de adulto, dándose vuelta la tortilla, lo que desconcertará a los supuestos adultos.
La compasión es un elemento importante en sus vidas, por lo que respetan a la Naturaleza y sus miembros, aves, peces, animales terrestres, plantas, lo que hace muy posible que sean vegetarianos o veganos, aparte de comer en pequeñas cantidades, lo que no debe preocupar a los padres, ya que saben lo que su cuerpo necesita, por lo que no comen demás, como lo suelen hacer sus padres, pese a estar constantemente preocupados por el sobrepeso.
Los padres deben aceptar, aunque sea a regañadientes, que lo más probable que su hijo sea más maduro que ellos, por lo que en las discusiones es mejor no llevarles la contra, sino que escuchar sus planteamientos, sopesar con calma lo que plantean, opinar, pero no buscar establecer la autoridad jerárquica, ya que no es como funcionan, ellos buscan el diálogo, no el autoritarismo.
La Humanidad necesita aprender de la sabiduría de los niños, y esta es una notable oportunidad para hacerlo, en especial, porque el maestro está en nuestra propia casa, no podíamos pedir algo más conveniente para evolucionar, para sanar nuestras heridas de cuerpo y alma, así que, bajemos el orgullo, la soberbia, abramos la mente y el corazón, y escuchemos a estos niños que tienen tanto que decirnos.
Los niños cristal son los que continúan el trabajo de los niños índigo, son el siguiente paso evolutivo. La misión de los índigo es destruir el sistema actual, sea del color ideológico que sea, dada su inoperancia y destrucción del planeta, por ende, de la especie humana, y los cristal vienen a construir el nuevo sistema, y han nacido desde el año 2000, aproximadamente, y llegan, cada vez más niños cristal al planeta, para ayudar en el proceso evolutivo de la Humanidad y, gradualmente, los vemos tomando puestos de importancia en variadas instituciones.
Suelen ser hijos de padres que ya han tenido un proceso evolutivo consciente. Tienen la tendencia a mirar fijamente a la persona con quien están hablando, como una forma de leer la historia de la otra persona, lo que puede ser perturbador para quien no tiene la costumbre de comunicarse de esa manera y, a su vez, aceptan con agrado que se les mire con la misma intensidad.
Puede que un niño cristal pase por los mismos problemas que un índigo, ya que llega a un mundo en donde no se entiende muy bien su personalidad, su nivel evolutivo, su forma de pensar y sentir, lo que creará algún tipo de problemas o confusión a los adultos con que se rodee, por lo que los padres y educadores deberán, prontamente, entender que no están lidiando con un niño como los demás, de allí que sea conveniente que vayan a colegios más evolucionados que los masivos, ya que en estos últimos, sean públicos o privados, no podrán recibir una educación personalizada, que es lo que necesitan. Por supuesto, sería ideal que los colegios se adaptaran al proceso evolutivo de los niños, en vez que los niños tengan que adaptarse al sistema educativo, pero, ahí estamos promoviendo el cambio evolutivo en la escolaridad, para que no siga pareciéndose al video de Pink Floyd, Another brick on the Wall, Otro ladrillo en la pared, que pueden encontrar en YouTube.
Estamos agradecidos como Humanidad de la llegada de estos niños, dado que nos vienen a echar una mano con la realidad personal, social y planetaria en que nos encontramos como especie humana.



